Entrevista a Antonio Carrascal Lorenzo

Fuente: La Opinión de Zamora.
Fecha: 02/11/2019.


Nos entretenemos mucho hablando de la España vaciada, hay que pasar a la acción

Antonio Carrascal Lorenzo (Foto: La Opinión de Zamora - Nico Rodríguez)

«La escuela y el futuro de los territorios rayanos». Es el argumento de uno de los trabajos desarrollados por la Asociación Rionor (Red Ibérica Occidental para una Nueva Ordenación Rayana). El catedrático y profesor zamorano Antonio Carrascal Lorenzo –director jubilado del instituto «Fray Luis de León» de Salamanca– ha colaborado en la presentación de un conjunto de resoluciones sobre la relevancia de la escuela como «la institución que puede fomentar la ambición y el cambio necesario» para el impulso del territorio fronterizo. Es la apuesta por un modelo pedagógico en torno al desarrollo local, que se comprometa con la zona en el que opera para alcanzar lo universal a través de lo pequeño.

–¿Por qué la escuela puede ayudar a dar relevancia y a estimar más el territorio rayano?

–Hay que atacar los problemas desde la abajo y la base de todo, en cierto modo, es la escuela, la educación, el arraigo, las enseñanzas y los conocimientos; aquello de lo que se impregna uno cuando nace, lo más inmediato. Por eso decidimos hacer un estudio específico sobre la escuela rayana, entendiéndolo como núcleo fundamental del cambio, aunque fuera a largo plazo. Porque es indudable que hay que contar con otros elementos y otras implicaciones, y el consejo rayano apuesta por reunir todas las ideas, centralizarlas y aclararlas.

–¿Pero el planteamiento no debe ir más allá? porque parece evidente que solo desde la educación no puede alcanzar ese objetivo de potenciar la frontera.

–Sí, también se tocan otros temas claves como las comunicaciones o el turismo; nuestras zonas están muy deprimidas y hay que ver cuáles son las posibilidades de desarrollo. De nada serviría que en la escuela se animara a los alumnos a participar y a vivir en su entorno si allí tienen comunicaciones malas y focos de desarrollo inexistentes.

–Se parte de una situación, un territorio despoblado con muchas carencias pero a la vez, usted defiende, con fortalezas.

–La frontera tiene posibilidades, qué duda cabe. Hay que ver las cosas en positivo porque hundirse en lo que tenemos, que es unas constatación de una España vaciada que coincide en esta zona nuestra, no nos hace avanzar. La Raya de Portugal, no solo por su ubicación sino por otros factores circunstanciales, se encuentra en la situación que conocemos. Los pueblos de Portugal y los pueblos de España, sin comunicación entre sí, han vivido las mismas experiencias de despoblación desde hace muchos años. Vivo mucho tiempo de mi vida en Torregamones, en la misma frontera, y he visto cómo la creación de esa carretera internacional que comunica Zamora con Miranda do Douro le ha dado una vida tremenda a Miranda. Pero vas un poquito más allá y la configuración de los pueblos es exactamente igual que a este lado.

–¿En qué sentido?

–Es gente que puebla las aldeas en verano porque están fuera. Muchos portugueses emigraron de esa zona de Tras os Montes a Francia y los de esta zona de Sayago o Aliste a Bilbao, Barcelona, Francia, Alemania… Hemos vivido lo mismo y la zona se ha despoblado. Torregamones tenía 800 habitantes en la época de mi madre y ahora no llega a 200. Esto pasa igual en todos los pueblos. Por tanto la situación actual es muy negativa. Hay cinco niños en una escuela con unos medios excelentes. Y de esos 5, tres son de una sola familia, imagínate si se van.

–¿Por dónde empezar entonces, cómo cambiar esa tendencia y el actual panorama?

–Creemos que hay que empezar por la escuela, buscar los valores porque esta zona tiene cosas buenas y merece la pena ser conservada. Es la idea fundamental. Si al niño le dices que en su entorno no hay posibilidades de desarrollo, si se le hace ver que se vive muy bien en otras zonas del país y sin embargo no le transmites lo maravilloso de su alrededor, las posibilidades del turismo o el valor de la naturaleza, pues mal vamos. Que esta zona nuestra de la Raya haya podido conservar esos valores cuando se está destruyendo la naturaleza en otras partes es para estar orgulloso.

–Habrá que contar con la complicidad de las administraciones sino seguimos nadando en la utopía; la teoría es bonita pero la práctica no lo pone fácil.

–Las instituciones naturalmente deben ofrecer posibilidades de que se puede vivir ahí. Yo estudié hasta el Bachillerato en Zamora y luego tuve que venirme a la Universidad de Salamanca, una segunda emigración. Y una tercera hubiera sido posible si no hubiera puesto en valor el entorno. Tuve posibilidades de quedarme en Francia y no lo hice. Me quise arraigar en Salamanca porque estaba cerca de mi familia, había unos valores que defender. Hay que hacer que se pueda quedar uno en el entorno y tener arraigo, y hay medios para poder hacerlo.

–Cuando habla de entorno entiendo que lo hace desde un ámbito territorial, comarcal, no ceñido al pueblo del que usted también emigró.

–El territorio entendido para poner en valor lo que está desvalorizado. Y cuando hablamos de la España vaciada hablamos de toda una zona en general, incluyendo las capitales de provincia. Se trata de vincular a las ciudades posibilidades de desarrollo, también a las cabeceras de comarca y, por qué no, también en los pueblos. Recuerdo que una antigua alumna mía del instituto me saluda un día en la plaza del pueblo (Torregamones) y me dice que está en Argañín con una explotación ganadera, que la familia se ha venido con sus hijos desde Bilbao. Esas posibilidades existen.

–Hablan de modelos de territorio fronterizo emergentes ¿por ejemplo?

–Tuve la oportunidad de vivir una experiencia muy interesante en Estrasburgo, donde nos concentramos directores de varios centros de Europa, que podría ser trasladable. Es una ciudad fronteriza que, históricamente, ha pertenecido a veces a Alemania y ahora a Francia. Un territorio de frontera donde vivimos experiencias interesantísimas en la escuela, con centros bilingües admirables. Distinto a lo que se he hecho en España; aquí se ha llevado a cabo un ingenuo deseo y lo que se ha hecho es que todos los colegios, con escasos medios, pusieran una plaquita diciendo que eran bilingües pero detrás no había prácticamente nada. Un mal conocimiento de las lenguas, con profesores, salvo honrosas excepciones, escasamente formados.

–¿Cómo es el modelo que usted pudo ver allí?

–En Estrasburgo pude conocer lo que era el bilingüismo de verdad porque estaba en una zona donde se lo creían. Del mismo modo que en la zona francesa había colegios donde los niños hacían toda su enseñanza en alemán, en la zona alemana al contrario. O cómo un maestro pasaba de hablarles con total naturalidad de un idioma al otro. Es una forma de generar vínculos, de no crear fronteras. Aquí cómo es posible que los centros de enseñanza no puedan ofrecer portugués, debería ser obligatorio y más en provincias rayanas como la nuestra o Salamanca. Hay muchas posibilidades desde la escuela de acrecentar la comunicación y que de ahí surjan proyectos económicos, de estudios, de folclore o mejor aprovechamiento de los medios públicos, como la sanidad, valiéndonos de la proximidad de los pueblos.

–¿Cómo caló este mensaje en el consejo rayano de Alcañices ante tres directores generales de la Junta y otros responsables portugueses?

–Deseábamos que la reunión de Alcañices pudiera tener esto en consideración. No sirve ir un día con muy buenas intenciones sino que las autoridades se comprometieran a algo concreto. Vimos buena intención, pero chocas con que dicen que no tienen presupuesto y esto no debe ser así. La España vaciada necesita el reconocimiento de una vez por todas para que aquellos errores que se hubieran podido cometer en el pasado, haciendo que los vecinos de esas zonas se volcaran en el crecimiento de otras, ahora en justa reivindicación que eso revierta en posibilidades de desarrollo en estas tierras. Es fundamental que las administraciones tengan en cuenta esa depresión y se comprometan a ir atrayendo de la forma más rápida financiación.

–Hay riesgo de que tan ambicioso planteamiento caiga en saco roto, como tantas veces.

–Hablando nos entretenemos mucho, de la España vaciada, de posibilidades, proyectos; hay que pasar a la acción. Por ejemplo en Alcañices se hablaba de la travesía de Rionor, donde no se pueden cruzar ahora mismo dos camiones por lo estrecho de la carretera. Cómo puedes así fomentar el turismo o la cooperación. Las tecnologías de información y comunicación para la escuela y para los pueblos tienen un coste mínimo en comparación con los beneficios. Los asentamientos estables se basan en que puedas estar bien comunicado; el incentivo para crear nuevos empleos no es una oficina para entregar un folleto, es promoción de la artesanía local, ferias, cooperativas. Proyectos que necesitan del impulso de las instituciones. Y a nivel de la escuela sería muy bueno y bastante factible que se puedan hacer centros de profesores o crear un centro bilingüe de referencia español-portugués.

–Es toda una revolución.

–No creo que sea revolución sino más bien una devolución.

2 comentarios:

  1. Estupenda entrevista. Felicidades, Antonio.
    No nos conocemos pero comparto mucho contigo todo lo que dices. Sería muy conveniente para ambas partes de La Raya incrementar el intercambio pues tantos años de abandono con nuestros vecinos portugueses nos ha creado esta situación que debemos mejorar.

    Te contaré una anécdota:
    La casa de tu madre se la vendió mi abuelo Inocencio, pues la suya era muy grande, y allí le hizo una vivienda par mi tío Gerardo cuando se casó con una sobrina de tu madre y después, cuando se fue a vivir a Zamora, es cuando se la vendió.
    Un saludo, paisano.

  2. ¡Hola Antonio Carrascal!
    No nos conocemos. Qué lástima. Yo salí del pueblo con 19 años, a la mili. Allí con el rancho de los años 50 hice mis primeros años de Bachillerato. Después con Becas hice Económicas y me vine a Alemania donde tengo una familia casi internacional (¡un hijo en Sudamérica y la hija en Qatar!). Pero a pesar de todo sigo también pendiente de los problemas del pueblo y desearía ayudar a los que se han quedado. Mi preocupación y creo que el problema número uno es el minifundismo que hace imposible una productividad adecuada con los actuales medios de producción. Me gustaría que los vecinos conociesen las ventajas de unas cooperativas de producción, de una concentración parcelaria y las subvenciones de la Unión Europea! Después explotar los productos naturales: ganadería extensiva, cerdos de bellota, quesos originales…
    Quizás el Ayuntamiento pudiese imprimir y repartir información al respecto. Yo supongo que no todos los vecinos de allí disponen de ordenador ….
    Gracias y un fuerte abrazo. Ricardo Alfonso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *