Anécdotas: Una tortilla especial…

ANÉCDOTAS de la VIDA

¡Hola!

¡Buen momento para contar historias! Veréis…

Cuando yo era muy niña me solía quedar de “ama de casa” y quedándome siempre al cuidado de mis hermanos.

Una tarde vi, cómo los sobrinos de la señora Delfina comían un bocadillo de tortilla de patatas,… ¡Tenía una pinta la tortilla! ¡Que la pinta que tenía!

Yo que era observadora -pero nada preguntona- pensé… Huevos… patatas y aceite o manteca ¡vaya cosa! Ahora voy a casa y hago una tortilla.

Me puse manos a la obra: hice fuego, pelé patatas, batí huevos y puse una sartén de esa que había con tres patas.

No recuerdo si le puse aceite o manteca, lo que sí recuerdo es que yo eché todo junto en la sartén.

Por lo tanto, hice una tortilla con las patatas crudas y los huevos quemados, es decir, una tortilla “negra” y cuando digo negra, es que estaba quemada y con mal olor… 😉

Como la tortilla no me salió tan amarilla como yo la había visto, llamé a mis hermanos para que la comieran en casa.

No recuerdo si mis hermanos comieron la tortilla, aun gustándole las patatas crudas. Bien creo que alguna patata comerían, aunque solo fuera en agradecimiento hacia mí. Jajajajajaja

Saludos.

Rosa Mª Llamas.

Un comentario:

  1. Bueno, Rosa María.
    Es una de las maneras en las que nos aproximamos cuando queremos aprender, de autodidactas,…
    Falló un poco la observación… el meterse en la cocina previamente para ver cómo la hacía alguien que ya la hubiera hecho antes… 😉
    Ahora bien, luego cuando se recuerdan anécdotas del pasado graciosas de la propia vida o ajena, uno sonríe ¿verdad?
    Gracias por compartir con nosotros ese momento.
    Un abrazo,
    Roberto Sastre.

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