Fuente: Zamora News
Fecha: 25/08/2026
La segunda quedada de intercambio reúne en la Plaza de Requejo a niños y familias de nueve localidades de la comarca sayaguesa y también de Carbajales de Alba y Zamora capital.
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La Plaza de Requejo de Bermillo de Sayago ha vuelto a convertirse en un gran punto de encuentro para los pequeños coleccionistas de la comarca. Álbumes abiertos, cromos repetidos y búsquedas entre niños y familias han protagonizado la segunda quedada de intercambio de cromos, que en apenas una semana ha conseguido ampliar notablemente su convocatoria.
Esta vez, además de participantes de Bermillo, han acudido niños y familias de Monumenta, Cozcurrita, Torregamones, Cubo del Vino, Tamame, Fariza, Mámoles y Luelmo, junto a personas llegadas desde Carbajales de Alba y Zamora capital.
El mapa de procedencias confirma que la iniciativa empieza a traspasar las fronteras de Sayago y a despertar interés más allá de los pueblos para los que inicialmente estaba planteada.
Una segunda quedada todavía más grande
La primera convocatoria, celebrada el pasado 18 de agosto, ya reunió a más de 30 niños en Bermillo de Sayago. La respuesta obtenida entonces animó a repetir el encuentro y la segunda edición ha vuelto a demostrar que había interés por mantener esta actividad.
El funcionamiento es sencillo: cada participante llega con sus álbumes y sus cromos repetidos y busca entre los demás aquellos que necesita para completar su colección. Sin compras ni grandes preparativos, el intercambio se convierte en el motivo para que los niños se conozcan y compartan unas horas.
Esta segunda cita ha permitido además ampliar el círculo de participantes y poner en contacto a familias de localidades que, aunque próximas, no siempre tienen este tipo de oportunidades para encontrarse.
Una actividad que pone a los pueblos en contacto
La presencia de familias de Carbajales de Alba y Zamora capital supone un paso más para una iniciativa que nació con un objetivo fundamentalmente local.
El intercambio de cromos está funcionando así como una actividad infantil, pero también como una pequeña fórmula para mover familias entre localidades y recuperar la plaza como espacio de encuentro.
Los niños son, en este caso, quienes llevan la iniciativa. Son ellos los que buscan el cromo que les falta, preguntan por los repetidos de otros y descubren que quizá ese álbum que tienen delante contiene precisamente la pieza que llevan días buscando.
La segunda quedada deja así una imagen poco habitual en pleno verano: una plaza de un pueblo de Sayago llena de niños, familias y álbumes de cromos, con participantes que ya llegan desde bastante más allá de Bermillo.